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Paper Details

Editorial 2(7)

Martín Pérez-Santos

Journal Title:Alianzas y Tendencias BUAP
Abstract


Hoy en día, y gracias a la elevada demanda de alimentos, la industria alimenticia se enfrenta al reto de proporcionar productos de alta calidad que posean una seguridad sanitaria; es decir, libres de contaminantes biológicos y/o químicos, como patógenos, alérgenos, residuos de agroquímicos, y toxinas. Para garantizar está seguridad, las empresas han utilizado técnicas de análisis que conllevan mucho tiempo y un alto costo derivado de la utilización de equipo sofisticado. Partiendo de la necesidad de equipo y técnicas más eficientes y accesibles, ha surgido recientemente una ola de innovaciones tecnológicas, conocida como Biosensores, dispositivos bioelectrónicos que permiten la detección de contaminantes en alimentos. Los biosensores consisten de dos componentes básicos, un elemento de reconocimiento y un mecanismo de detección. El elemento de reconocimiento varía de acuerdo al analíto (aquello que se desea cuantificar), ya sea biológico (célula, ácido nucleico, anticuerpos, o enzimas) o químico (nanomateriales, polímeros). A su vez, el mecanismo de detección (dispositivo electrónico) es el responsable de obtener, amplificar e interpretar las señales biológicas y/o químicas entre la interacción del analito y el elemento de reconocimiento. Como ocurre con muchos desarrollos innovadores, algunos biosensores han tenido su origen en laboratorios de universidades o instituciones científicas. Prueba de ello es el biosensor Canary®, el cual detecta en 5 minutos la presencia, en lechugas, de la bacteria E. coli. Canary® fue desarrollado por el científico Todd Rider del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y la patente respectiva fue licenciada a la empresa Pathsensors®. La tecnología utilizada por Canary® ha servido de base para el desarrollo, por parte de esta empresa, de otros dos biosensores de patógenos, Panther® y Zephyr®. En cuestión de análisis de patógenos en alimentos carnicos, los científicos Evangelyn Alocilja y Zarini Muhammad-Tahir de la Universidad del Estado de Michigan desarrollaron un biosensor que permite detectar en 20 minutos la presencia de las bacterias E. coli y Salmonella spp en productos carnicos frescos. Asi mismo, los científicos Nile Hartman, Dan Campbell y Paul Edmonds, del Instituto Tecnológico de Georgia inventaron el biosensor, basado en técnicas inmunológicas, para detectar Salmonella y Campyllobacter en carne fresca de cerdo; está última tecnología ha sido licenciada a la empresa Lumense®. Para detectar toxinas, utilizadas en acciones terroristas, el grupo de científicos, liderado por Ligley del Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos, diseñaron un biosensor (NRL Array Biosensor) capaz de detectar, por medio de anticuerpos, las toxinas del cólera y botulismo, así como las bacterias productoras de dichas toxinas, presentes en jitomate, maíz, frijol, y hongos. La tecnología de este biosensor ha sido licenciada a la empresa Hanson Technologies®, la cual comercializa al biosensor como Hanson Leopard®. El uso indiscriminado de atrazina (herbicida) para la obtención de mejores cosechas ha conllevado a la contaminación de aguas, afectando al ecosistema mediante un efecto nocivo sobre diversos anfibios; de igual modo, a dicho herbicida se le atribuyen efectos cancerígenos en humanos. Tratando de darle una solución a esta problemática, un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han diseñado un biosensor que permite la detección de la atrazina en jugo de naranja y agua potable. La tecnología base del biosensor se encuentra lista para licenciarse a cualquier empresa interesada. Los científicos mexicanos no permanecen ajenos a este tipo de biosensores; por ejemplo, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico Superior de Irapuato ha patentado un biosensor que determina la presencia de diversos compuestos pesticidas en cultivos de fresas. De igual manera, científicos de la Universidad Autónoma de Baja California ha desarrollado y patentado un biosensor que cuantifica la presencia de enzimas hidrolasas en alimentos. Así mismo, un biosensor que determina la cantidad de glucosa y fructosa en jarabes ha sido patentado por científicos del CINVESTAV-IPN. Sin embargo, pocos son los biosensores desarrollados por mexicanos, y esto nos conduce a una dependencia tecnológica de aquellos biosensores desarrollados en otros países. Por tal motivo, es necesario un fuerte apoyo a la investigación sobre nuevos biosensores, para de esta forma poner la tecnología al servicio de la cadena productiva de alimentos en nuestro país.  

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